sábado, 28 de noviembre de 2015

sábado, 24 de octubre de 2015

I Día de la sangre


El rumbo de Turquia

  Tras cuatro meses de intensa campaña antiterrorista en Turquía no parecen que las cosas vayan a mejor. Un doble atentado el 10 de octubre en Ankara dejó un centenar de muertos y el doble de heridos en el peor atentado terrorista del país turco. La marca es inconfundiblemente yihadista. Rapidamente el gobierno turco vetó, controló y administró toda la información sobre el atentado que se publicó en prensa, televisión y también en Internet, de hecho Turquía y sus servicios secretos son expertos en el control de las nuevas tecnologías.
  Algunos medios occidentales, alertan del posible deterioro de la paz del país y de la posibilidad de que se produzca un estado de guerra continuo en la península de Anatolia. Agosto y septiembre han sido meses de combates diarios, bombardeos y atentados contra militares turcos.
  Desde luego el gobierno de Erdogan ha ido metiéndose poco a poco en esa espiral hacia una contienda bélica en toda regla. Primero y principalmente ofreciendo sus bases, especialmente Incirlik, para operaciones norteamericanas contra el Daesh, ya que teoricamente el gobierno turco quiere liberar de presencia yihadista la frontera turca; aunque por otro lado, el verdadero benefactor del contrabando en dicha frontera, tanto de petróleo, como trigo y algodón de la zona contralada por el Daesh sea propiamente Turquia.
  El 19 de julio de 2015 llegó el punto de inflexión con un atentado suicida en la localidad de Suruç, que asesinó a treinta y tres personas, algunas de ellas kurdos y que fue perpetrado por Daesh. A partir de ese día el Estado turco declara la guerra al terrorismo, aunque los servicios de inteligencia turcos ya sabían, antes de los hechos de Suruç, que el Daesh tenía previstos atentados en su territorio; de hecho el Daesh por boca de su "califa" ha declarado en más de una ocasión que uno de sus objetivos es Estambul, antigua Constantinopla.
  Tras Suruç, se organizan redadas antiterroristas con cifras aplastantes: 1300 detenciones en tres días. 850 miembros del PKK, unos 140 vinculados al Daesh y el resto de distintos grupos de extrema izquierda, etc.. Las cifras dan que pensar: por una lado que los servicios secretos ya estaban listo para actuar antes del atentado y, por el otro, que al que Erdogan teme es al PKK. El atentado de Suruç perpretado por Daesh en territorio turco sirve de excusa para que su gobierno entierre de una vez por todas la paz con el PKK y el pueblo kurdo, ¿no es extraño?
 
Ocalan, fundador del PKK, durante un juicio
   En realidad, Turquia a quién teme es al PKK por qué, este partido-milicia con tintes izquierdistas que represanta a la minoría kurda, ya está dentro de su país y puede, si quiere, hacerle más daño que el propio Daesh, desmembrando su país para crear un estado propiamente kurdo. De hecho seguramente el gobierno turco esté más preocupado aún por el material bélico que diversos países han proporcionado a los kurdos iraquíes para combatir al Daesh e impedir que avanzaran más allá de Mosul que por los atentados que puedan realizarse en su territorio. Por eso la aviación turca estuvo bombardeando intensamente las posiciones kurdas, provocando unas 700 bajas entre la milicia kurda según fuentes turcas, mientras que sólo hizo una media decena de bombardeos testimoniales contra el Daesh.  
  Para terminar rizando el rizo, en territorio turco hay hasta tres organizaciones armadas de extrema izquierda: el más fuerte es el DHKP, el TKP-ML (marxistas leninistas) y el TIKKO (con presencia en zonas rurales e industriales).  
  Con este amplio abanico de problemas, aunque el PKK ha decretado una tregua hasta primeros de noviembre, Erdogan encara una dura campaña electoral; su figura que parecía perenne está publicamente siendo mermada con frases como 'Erdogan es capaz de incendiar todo el país si eso significa mantenerse aferrado al poder", del lider opositor Demirtas. Veremos que nos deparan las elecciones turcas y que derroteros toman sus distintos frentes armados.

György memorial



Kolovrat

Un lustro de antorchas


Historia de la Revolución NS (1919-1928)

Rusia se mueve en Siria

  Rusia moviliza su músculo militar en Siria y es que los enemigos de mis amigos son mis enemigos. Este era un movimiento previsible para cualquiera que siga las pequeñas noticias con un mínimo de interés: notas en facebook de las novias de los soldados rusos, movimientos inusuales del aviación y marina rusas en Siria, etc... hacían presagiar que el apoyo militar ruso a Al Assad se haría efectivo en breve, máxime tras los avances rebeldes en Idlib y Hama, en el noroeste de Siria, bastión tradicional chií.
  A ojos del mundo el senado ruso autorizó dicha ayuda militar el 30 de septiembre y quedó plasmada con un acuerdo antiterrorista entre Rusia y sus aliados en la zona, Siria, Irán y, ahora también, Irak; todos interesados en que la barbarie islamista desaparezca de Medio y Próximo Oriente. Además, según expertos, unos dos mil milicianos de Daesh son rusos, especialmente chechenos.
  La ayuda se materializa con material bélico para el ejército del legítimo gobierno de Al Assad y un intenso apoyo aéreo contra posiciones del Daesh y los rebeldes.
  La coalición internacional liderada por EE.UU y las petro-monarquías árabes del Golfo que llevaban un año de campaña militar aérea contra teoricamente el Daesh apenas había mermado su capacidad operativa, administrativa y militar; mientras que la ofensiva rusa en una semana ha cumplido ampliamente, bajo mi punto de vista, las espectativas, empleando incluso misiles desde el mar Caspio, llegando a coordinarse con acciones de terrestes del Ejército Sirio que recupera terreno perdido en los últimos meses. Los objetivos de los bombardeos rusos son la zona de la capital del Daesh, Al Raqqa, las provincias antes mencionadas de Idlib y Hama, así como la recientemente famosa Palmira.
 

  Los lobbies petroleros, los israelíes y los políticos norteamericanos patalean de rabia sólo con pensar que Al Assad pueda seguir gobernando en Damasco y comienzan una ofensiva mediática y política. EEUU y Arabia Saudí acusan primero a Rusia de bombardear objetivos civiles, con la mayor de las caraduras cuando el ejército saudí bombardea sin piedad a los civiles yemeníes y los americanos han machacado durante décadas numerosos puntos de la geografía mundial, ¡hipócritas!, para más inri coincidiendo con los días en que EEUU bombardeó el hospital de Médicos sin Fronteras en Kunduz (Afganistán); luego se acusa a Rusia de aprovechar la oportunidad para estar probando nuevas armas, otra vuelta de tuerca a su hipocresía, cuando EEUU ha estado provando de manera demostrada sus armas tanto en sus conflictos internacionales como en los de Israel; y finalmente, Bulgaria, siguiendo la directrices occidentales, veta los aviones rusos en su espacio aéreo mientras que Turquía denuncia violaciones de su espacio aéreo por parte de cazas rusos.
  A pesar de las recientes conversaciones de cooperación militar entre Rusia y EEUU contra el Daesh, la verdad es que todo lo concerniente a esos países hace que haya fricción y salten chispas. La cuestión de sí Al Assad seguirá o no gobernando en Siria será seguramente la causa de una gran tirantez venidera entre ambas potencias. Desde luego, a pesar de mi tristeza e indignación por el conflicto ucraniano promovido por Rusia en una parte importante, en esta ocasión estoy totalmente de acuerdo con la intervención rusa en Oriente Medio y su apoyo al legítimo presidente Bachar Al Assad.