Es extraño que un patriota europeo no disfrute de la historia de Japón como de la suya propia, y es que el europeo se siente singularmente atraido hacia el archipiélago asíatico por su violenta y particular historía, llena de valores, actos heróicos y caballerosidad, muy similiar a la europea en muchos aspectos.
En esta ocasión y tras pensarlo brevemente he decidido decantarme por intentar plasmar en estas páginas lo acontecido en 1575 en Nagashino, aunque en principio mi intención era hablar de alguno de los muchos actos heróicos del lado japonés durante la II Guerra Mundial.
Si nos desplazamos al territorio europeo contemporáneo a la batalla de Nagashino en 1575 nos encontramos con un ejército español encuadrado en tercios dominando la mayoría de los campos de batalla, con el arcabuz y la pica como armas dominantes. Es ahí donde reside la curiosidad de Nagashino, fue en aquel campo donde se usaron por primera vez en la Historia de Japón las armas de fuego de manera masiva, con un mismo objetivo bélico pero de distinta manera.
Es curioso que si extrapolamos la batalla de Nagashino a territorio europeo encontramos una librada con anterioridad que tiene muchas similitudes tanto en la confrontación, como en el resultado y en las consecuencias. Es la batalla de Ceriñola en 1503 en Italia, con españoles y franceses como actores principales.

