
La verdad es que la situación en Italia es de tensa calma, con una violenta ultraizquierda que secuestró y golpeó hasta el desfallecimiento a Massimo Ursino, secretario de FN en Palermo, y que amenaza con volver a la violencia política de hace cuarenta años; no es novedad ya que ciertamente desde hace más de un lustro existe un terrorismo de 'baja intensidad' por parte de grupos anarquistas italianos que, de momento, atentan contra aseguradoras, banca o agencias de viajes.
Italia, con doce millones de personas viviendo entre, lo que los técnicos llaman, pobreza absoluta y relativa; con 130% de deuda pública; una tasa de inmigración insoportable; redes mafiosas envueltas en todas las escalas sociales y, seguramente, estructuras del Estado; con un paro en alza y sueldos míseros en muchos empleos; impuestos altos; deslocalización del tejido industrial; droga e inseguridad; la desigualdad entre el norte y el sur.... sólo se puede optar a una solución seria: una solución social y nacional.